No se puede negar lo innegable. Que no estamos en el mejor momento de nuestra economía, eso es evidente, que hay quienes están atravesando serias dificultades en el sector, también indiscutible. No hay que remitirse más que a los hechos. Sólo en julio dos grandes del sector suspendían pagos: Maxdata y la cadena de tiendas de electrónica de consumo Prometheus Electronic sucumbían sin remedio a la crisis.
Una vez reconocida la realidad quedan, sin embargo, dos alternativas. Una es resignarse a lo inevitable, doblegarse ante la tormenta y otra, ser proactivos y creativos e intentar sobrellevar el temporal lo mejor posible.
Además, todas las crisis han llegado antes o después a su fin. Los economistas siempre hablan de ciclos en los que a los periodos de prosperidad les siguen otros de mayores dificultades, pero que no son más ajustes del mercado, que muy inteligente, sabe poner todo de nuevo en orden. No sé si eso será del todo cierto, pero sí comparto que no sólo en los negocios, también en la vida, mucho ayuda una buena actitud.
Hace poco Zapatero decía algo así como que el “pesimismo no crea puestos de trabajo”. Puede que sólo el optimismo no nos saque del atolladero pero ¿y si puede contribuir a que todos nos encontremos más felices?, ¡bienvenido entonces ese nuevo opio de las masas que llamamos optimismo! Quien sabe, a lo mejor si todos nos contagiáramos de optimismo se acabarían los problemas.
Pero si usted no es de esos que al mal tiempo sepa poner buena cara, al menos durante estas vacaciones, olvídese por unas semanas de facturas y stocks de productos y ríndase al placer del ocio, el descanso y la diversión. Si a la vuelta continúa el mal tiempo, al menos habrá disfrutado de un verano lleno de sol.
