Somos ecológicos es el lema elegido por una conocida firma automovilística para presentar sus nuevos modelos de coches. Viendo el anuncio televisivo con la cancioncilla de marras ideada para la ocasión uno no sabe si la cosa va en serio o en broma. Pero va en serio. Así se encargan de subrayarlo todos los fabricantes de informática del mundo mundial que desde hace unos meses no paran de anunciar equipos y dispositivos que reducen su consumo de energía a la mínima expresión y prometen todo tipo de ahorros y descensos de emisiones de CO2 para proteger y defender el medioambiente. El fenómeno green es imparable y parece claro que en el futuro no saldrá en la foto aquella empresa que no sea respetuosa con el entorno.

 

La pregunta es si tanta defensa ecológica es real o sino es más que una gran operación de marketing que, como otras tantas campañas, se desinflará en unos pocos meses y perderá todo el efecto publicitario deseado. ¿Cuál será el leit motiv entonces? No sé porqué intuyo que tendrá que ver con el agua y el color azul, o con las energías alternativas y renovables, o con vaya usted a saber qué. Entonces ya no será esencial dar a conocer las inversiones de I+D destinadas a desarrollar materiales menos contaminantes, dirigidas a promover ahorros considerables de luz y refrigeración para garantizar una mayor eficiencia energética.

 

No será importante publicitarlo aunque será un imperativo de la industria para reducir costes. Porque, ¿sabían ustedes que en el próximo lustro el consumo de servidores y data centres en EEUU se multiplicará por dos y llegará hasta los 100.000 millones de KWh (kilovatios hora)? ¿Y qué dicho consumo supondrá más del 3% del consumo energético global de los Estados Unidos? ¿Y que los costes de mantenimiento de dichos data centres aumentarán exponencialmente hasta los 7.400 millones de euros al año? Pues eso, que nos queda green computing para rato.